Identificando Aromas

Artículo de difusión en la Revista de la Pontifícia Universidade Católica de Rio Grande do Sul

Cuando abrimos un frasco de perfume, sentimos un aroma que es en verdad una mezcla que puede contener más de 100 componentes. No siempre el compuesto que se encuentra en mayor proporción tiene la fragancia de mayor intensidad. En la búsqueda de nuevos métodos de análisis química y sensorial para evaluar extractos naturales, el Laboratorio de Operaciones Unitarias (LOPE), de la Facultad de Ingeniería,
desarrolló el olfatómetro. Por medio de él, se puede evaluar el aroma de los compuestos mayoritarios en un perfume, por ejemplo, cuantificando e identificando los componentes.
El aparato posibilita evaluar el potencial aromático de extrcatos volátiles, como aceites esenciales extraídos de "chircas" y de extractos no volátiles como la miel. “Trabajamos con plantas nativas en búsqueda de una aplicación sustentable y de informaciones sobre extractos nunca utilizados previamente”, cuenta Eduardo Cassel, coordinador del LOPE. El olfatómetro puede ser una herramienta para el control de calidad. “Estamos en tratativas con una empresa de jabones para realizar una investigación sobre la variación del aroma a lo largo del tiempo, desde su fabricación hasta su vencimiento”, explica Cassel. A partir de la parte
volátil del jabón, se pretende verificar cómo se da la pérdida, durante el almacenamiento de los compuestos que generan el perfume. “También queremos investigar la parte de encapsular el aroma, verificar cuánto del mismo es liberado del olor original”,complementa.
Actualmente, el laboratório implementa estudios para identificar el origen de la miel, que puede ser de eucalipto, de "laranjeira", de plantas nativas como Baccharis, entre otras. En conjunto con la directora del Instituto del Medio Ambiente y de Recursos Naturales (IMA), Betina Blochtein, los investigadores visualizan
desarrollar una técnica rápida y eficaz para verificar el origen de la materia prima, siendo una alternativa al procedimiento tradicional, que consiste en el uso de microscopía para la identificación del polen presente en la miel. Unas fibras (SPME) son colocadas en un recipiente con los compuestos que generan el aroma de la miel. Los mismos son absorbidos por la fibra, la que es colocada directamente en el inyector de un cromatógrafo gaseoso. El detector tradicional especifica los compuestos y la intensidad, mientras que personas entrenadas perciben la fragancia. “Dependiendo del origen, la miel tiene valor diferente en el merrcado. Hoy en día ese proceso lleva mucho tiempo. Si llegásemos a esa clasificación con el olfatómetro, el análisis será rápido, práticamente inmediato”, garantiza Cassel.
Loa proyectos del LOPE son siempre interdisciplinares, involucrando áreas del conocimiento como Farmacia, Química, Biología, además de otras instituciones de Brasil y del exterior. Manuel Minteguiaga Carbajal, doctorando en Química por la Universidad de la República de Uruguay, participa de intercambio por medio del proyecto Capes-UdelaR y co-orienta su trabajo con Cassel. Él utiliza el olfatómetro de la PUCRS para analizar si la planta es macho o hembra, “así no dependemos del período de floración. También veo las calidades aromáticas de extrcatos de plantas nativas”, cuenta Minteguiaga
Asociado a la tesis de doctorado de Vanessa Xavier, en Ingeniería y Tecnología de Materiales, el olfatómetro todavía está en escala de investigación y ya cuenta com dos publicaciones en revistas internacionales. “No hacemos prestaciones de servicio, pero desarrollamos tecnologías que pueden ser transferidas por vía de proyectos de investigación para alguna empresa”, finaliza Cassel.


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